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jueves, 29 de junio de 2017

"MI VIENTO AGUARDA POR MARIPOSA"

Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía 
(Derechos de autor, protegidos)
 Cap VIII del libro "Delirios del Lirio"


Extracto del cuento...(...)...
¿A qué Dios travieso se le ocurriría crear esta demencial jungla de concreto? Te atrapa, te asfixia, tiene sabor a encierro y condena. Confina las almas hacinándolas en una soledad acompañada que, por ilógico que parezca, vuelve cada vez más distante a quienes más cerca tienes.
 Aquí todos ignoran a todos, sólo te toman en cuenta cuando posees algo que les resulta útil y entonces traman cómo quitártelo. Los senderos están atestados de seres bípedos, muchos de ellos con cabeza de cerdo, buitre, reptil, hiena y cualquier clase de alimaña que puedas imaginar. Estas bestias transitan dándose mordiscos y gruñéndose unas a otras de manera constante. Las cabezas de animal son producto de la vil creación de los SEÑORES DE LA OSCURIDAD. Son ellos quienes se las injertan como condecoración a quienes se destacan por su maldad. El caos es un orden vertical impuesto por el régimen del poder. En este orbe el cielo siempre se muestra frío y gris, al igual que el suelo donde predomina ese tono luctuosamente grisáceo.
Estos señores controlan todo: Los alimentos, las diversiones y… las emociones. Concibieron puertas que deberían servir para facilitar la entrada a diferentes lugares; hay millones de ellas pero todas inviolables pues las mantienen obstruidas. Nada tiene razón de ser aquí. Quienes fungen de ser guías espirituales, cobran en monedas o en especies la tarea de llevar mensajes de plegarias o peticiones a entes crueles que ellos representan como seres alados correteando alegremente entre las nubes. Su pregón es que si no pagas, los de arriba te lanzarán terribles castigos. El miedo, la angustia, la soledad y la avaricia alimentan y ceban al odio, no dejando espacio para el amor.
A quienes predicamos sobre el amor, nadie quiere oírnos y quienes por alguna razón ajena a su voluntad nos escuchan, inmediatamente se alejan y nos denuncian. Si te atrapan, la pena por hacer apología al amor es someterte a una intervención quirúrgica que consiste en aserrarte el cráneo y extraerte del cerebro todo resquicio de tus convicciones. Con ello, los SEÑORES DE LA OSCURIDAD obtienen dos propósitos: Que no vuelvas a recordar tú predica y que por la costura de alambre con que volvieron a unirte el cráneo, la fauna de afuera te identifique fácilmente como un castigado por sedición al régimen.
A mi me denunciaron, me atraparon y me sometieron a la lobotomía, según ellos, para limpiarme de pensamientos protervos. Desconozco cuanto tiempo anduve por allí, privado de argumentos y mi particular elocuencia para hablar del amor, mas ese sublime sentimiento no pudieron extirparlo de mi esencia, todo el tiempo lo albergué en mi pecho. Esos estúpidos SEÑORES DE LA OSCURIDAD no saben que para matar al amor deben arrancarte el corazón, aunque a ellos sólo les interesa que no hables de “eso” ya que están convencidos de que es un virus nocivo que se propaga a través de la palabra.
He vagado por esta fría jungla de concreto, atestada de zoomorfos adoradores del odio, sin poder recordar ni una palabra amorosa y pese a ello, mis entrañas estaban henchidas del más sublime de los sentimientos.
Aconteció un día…Como un paria, un apestado a quien nadie se le arrima por temor al contagio, me recosté entre unos montículos de impurezas y desperdicios. Cuando se siente el frío de la soledad, hasta la tibieza de la inmundicia te parece acogedora. Estaba semidormido cuando un cosquilleo recorriéndome el antebrazo derecho, llamó mi atención. Me iba a rascar pero al momento de hacerlo, vi una hermosa oruguita de cuerpo blanquecino y cabecita amarilla que pugnaba por alcanzar mi hombro ¡Se veía tan tierna!  Parecía buscar cobijo en mí. La tomé delicadamente entre mis dedos y la coloqué sobre mi hombro. Creo que ambos nos sentíamos a gusto en mutua compañía. Lentamente se deslizó por mi clavícula, ascendiendo por mi cuello. Ya no lograba verla pero el hormigueo que me provocaba su andar me iba dictando su posición. Sentí que había alcanzado el lóbulo de mi oreja y la fricción de su cuerpecillo me hizo sonreír, me proporcionaba un enorme placer la cercanía dérmica que estábamos experimentando y así, con esa agradable sensación me quedé dormido… caí en un sueño profundo.
A partir de aquel día recuperé mi otrora capacidad para platicar sobre el amor. Al despertar me reencontré con un léxico que juzgué perdido. Lo primero que pronuncié fue “Permíteme adorarte”. Jamás dejé de estar atiborrado de amor pero una vez vuelto a recuperar el don de la prédica, con esa encomienda me puse en marcha. Iba de aquí para allá vociferando sobre la existencia del amor con palabras que se habían enquistado en mi cerebro, el órgano que gobernaba mi humanidad y me dictaba aquello que debía pronunciar. Los parias como yo -que no eran pocos- se mostraban interesados en mi elocuencia y a medida que yo iba disertando, más y más adeptos se sumaban a la amorosa filosofía que predicaba.
Ocurrió un hecho extraño a partir del instante en que comencé a escuchar el dictado interno de mis discursos… cada día, al despertarme, hallaba una taza conteniendo avena y al costado, unos mendrugos de pan...
Una mañana en que estaba desperezándome luego de mi reparador sueño nocturno y me disponía a coger mi rutinaria taza con avena, sorpresivamente, me vi cercado por una turba de zoomorfos que me gruñían y amenazaban con clavarme los dientes. Algunos gritaban:
-¡Aquí está, él es el predicador!- presa del pánico, no atinaba a nada, apenas si intentaba esquivar las dentelladas de los más exaltados, ni siquiera intentaba ponerme de pie, sabía que era inútil, no tenía chance de huir, todo lo que podía hacer era permanecer estático… esperando lo peor.
De pronto, la multitud abrió paso a cuatro zoomorfos con cabeza de hiena que, armados de unas varillas de madera con puntas de metal, empezaron a herirme despiadadamente sin dejar un centímetro de mi cuerpo a salvo, aunque lo hacían con meticulosa dosificación. Era notorio que su intención era dañarme pero no matarme. Estaba empapado en sangre y en estado de shock cuando dos de ellos me tomaron de los brazos, me levantaron en vilo y me llevaron a rastras por entre la multitud. A mi paso sentía la presión y el impacto de las mordidas que me profería la turba y sin embargo no sentía dolor.
Al recobrar la consciencia, me vi atado de pies y manos a una fría tarima de metal mientras que un zoomorfo con cabeza de buitre, valiéndose de unas tenazas, iba cortando las costuras de alambre con que cosieron mi cráneo aquella vez que por predicar el amor, fui condenado por sedición. Terminada su faena de quitarme las costuras, el cabeza de buitre, con la tapa de mi cráneo en sus manos, llamó a sus compañeros que estaban muy concentrados en la práctica de lobotomía a otros supuestos sediciosos al régimen.
-¡Miren lo que este tenía alojado en su cerebro!- Gritó el cabeza de buitre-¡Es una crisálida de mariposa con alas de corazón! ¡Maldición, la profecía está por cumplirse!
...(...)...

(Pieza única. Año 2013. Medidas: 80 X 54 cms. Precio $.600 dólares americanos)


domingo, 11 de junio de 2017

"ANGELES Y ARQ-ANGELES". Monólogo (O. Mejía)

Monólogo. 






La historia un tanto manoseada, acerca de los Ángeles. El único proposito de esta publicación es alertar a quienes deseen escuchar, a no confiar en que, necesariamente los escritos  narran historias 100% verídicas, sino que muchas veces son versiones subjetivas de los hechos reales, y otras veces son mentiras   adrede, para tergiversar verdades, en defensa de intereses de algunos grupos manipuladores...


jueves, 8 de junio de 2017

"ALBA Y OCASO RETOZAN SOBRE LA PLUMA DE MI AMADA"

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía 
(Derechos de autor, reservados)




*-¿Me puedes decir, porqué, cada una de estas puertas, tiene dos ojos de cerradura, uno más arriba del otro? 
**-Tú eres más pequeño; y simultáneamente, ambos otearemos lo que hay detrás. Al otro lado de cada una de estas dos puertas hay encerrada la vida de un Ángel. Ambos desmerecieron ser felices y tuve que encerrarlos separados. Por ello enfermaron. La soledad es capaz de desquiciar también a los Ángeles. ¡Mira a este! ¿No te parece hermoso?
*-¡Sí, es muy bello!...Pero ¿Porqué hiere su piel con sus propias uñas?... ¿Y porqué no cesa de sonreír mientras llora?
**-Te lo dije, está demente. Extravió su cordura, pues fue incapaz de cobijar y cuidar lo que se le encomendó proteger. Jamás se perdonará haber perdido lo que para la mayoría de los mortales es la razón de la vida misma. Aunque sonríe intentando engañarnos, sabe que de aquí hasta el fin de su tiempo, su alma no tendrá sosiego…-
*-No resisto seguir mirándolo… ¡Tan bello! …Y sufriendo de esa manera… ¡No. Ya no quiero verlo!-
**-¿Sabes que no hay nada más poético que la muerte de algo realmente hermoso?... ¡Pues este Ángel es realmente hermoso y está muriendo! ¡Míralo! …Tú naciste poeta ¡Debes escribir sobre lo que ves aquí! 
*-¡No lo haré! ¡No lo haré!-
**-Nadie viene a “Las Jaulas” y se va sin llevarse algo ¡Ven, mira lo que hay tras esta otra puerta! Este Ángel, es el cual, el primero debió cuidar y proteger, más lo amó con tal devoción, que tan sublime sentimiento se tornó en enfermiza obsesión y terminó dañándole.-
*-…Pero… Este no tiene ojos… Sólo las cuencas vacías que no cesan de sangrar…-
**-Este Ángel, todas las mañanas arranca sus propios ojos y los devora, para así intentar evitar ver más despedidas, pero en cada anochecer, nuevos ojos le han de brotar…-
*-¡Esto es demencial! ¿Cómo puedes mantener encerrados a estos seres y regocijarte en sus martirios.-
**-No me regocijo en sus martirios. Sólo soy el guardián de sus agonías… y después de hoy día, sabrás que también estoy muriendo con ellos. Cuando escribas sobre esto, di que viste morir la luz…-


(Pieza única. Año 2011. Medidas: 80 X 50 cms. Precio $.600 dólares americanos)

sábado, 3 de junio de 2017

"60 MINUTOS POR SEGUNDO"

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía 
(Derechos de autor, protegidos)





Al caer la tarde, debo asegurarme que ambos estemos aquí, pues si faltásemos tú o yo, este sueño no podría estar completo. Yo, porque tengo que soñar y tú, porque debes espectar lo que estaré soñando.


(Pieza única. Año 2012. Medidas: 80 X 50 cms. Precio $.600 dólares americanos)