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jueves, 16 de marzo de 2017

"SOY QUIEN FABRICA LA LAGRIMA"

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía 
(Derechos de autoría, reservados)


Trotando en su candidez, Florymiel retoza tomada de la mano del hombre de arcilla, el gigante de andar silencioso, el tierno titán de mirada triste y sonrisa de niño. Unos pasos y al cobijo de la seta cómplice, él lame sus graciosas orejitas de asno. El gigante de arcilla, con sus dedos de pajarillo rasga las sedas con delicadeza, mientras a lo lejos las crisálidas anuncian el reptar del brutal vendaval. Aullidos, gemidos… la aspersión humedece la noche.
Por la mañana el globo amigo verá reverdecido su jardincito y mientras desayunan… los tres reirán.
Soy la semilla que estimula florecer la jungla.
Soy la mano que acaricia el lomo de tus turgencias.
Soy el resplandor que entreabre tus parpados.
Soy quien a tus labios arrancó un “¡Oh!”
Por la tarde, el globo amigo llorará sin cesar. Florymiel y el gigante de arcilla, con un “ADIOS” que ninguno pudo pronunciar, cruzaron el umbral… y con sus aullidos y gemidos se fueron a regar otros jardines. El globo amigo quedó abrazado a su soledad, cantando el recuerdo de un desayuno con tres risas que nunca más se repetirán.


 (Pieza única. Año 2012. Medidas: 80 X 57 cms. Precio $.600 dólares americanos)

miércoles, 1 de marzo de 2017

"REVUELCATE EN TU CRIPTA CENSURADOR"

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía 
(Derechos de autor, reservados)





No hubo más que oídos ciegos mientras el hijo de la luz tarareaba un estribillo bobo. Se había sentenciado un recorrido  llano y  la musa reclamaría egoísmo. 
Aunque procuró no desafinar, las lágrimas surcaron mejillas exentas de dedillos que las contuvieran. Cada lágrima vertida humedecía roca estéril. 
Un cristal seguido de otro embrionaron resignación y abonaron marcas de abducción que se tornaron apéndices ¿En qué momento se volvieron remeras? No lo sé…Pero ahora el hijo de la luz tiene las valijas llenas de alas que ansían nubes donde reposar.
¿Ves que es muy fácil matar un ángel? 
Más el hijo de la luz modeló su pánico y ya está listo para viajar.
Vino solo, tarareó solo y solo empezó a aletear.
¿Por qué no aguardaste mi regreso, hijo de la luz?


(Pieza única. Año 2010. Medidas: 80 X 57 cms. Precio $.600 dólares americanos)