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miércoles, 28 de marzo de 2018

GOLONDRINAS DE OCTUBRE

Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía.
(Derechos de autoría, reservados)

Cap. 12 del libro "Delirios del Lirio"




Extracto recortado...(...)...
Escribía… y escribía… y escribía, quizás con pasión, quizás con rabia. Encendía un cigarrillo tras otro, siempre dentro de su burbuja. Los instantes que detenía ambas acciones eran para elevar su mirada hacia el cielo como aguardando que este le diera la orden de “¡Basta ya!” Pero siempre era repetitivo y cíclico su accionar. Al cabo de unos segundos bajaba su mirada y todo volvía a empezar, retomaba su escritura y su incesante encender de cigarrillos. Tiempo atrás, mientras escribía y adicionaba lo escrito a su gran libro, no dejaba de estar atento a mis necesidades: que si tenía mi agua fresca; que nunca faltarán mis galletitas; que si la ventana estaba abierta o cerrada, según el frío o calor que presentara la ocasión. El loco divino me adoraba y se sentía muy orgulloso al hablar de mí con aquellos necesitados de esperanza que acudían a visitarlo, escuchar sus historias y llevarse el obsequio de una sonrisa.
Tres veces por semana salía de su burbuja. Se aseguraba que esta quedara bien cerrada tras de él y bajaba a mi plano con su gran libro repleto de miles de historias y una canastilla colgada al cuello, diciendo:
 - Debo ir a recoger algunos pecados de este mundo… ni se te ocurra hacerte invisible pues necesito verte a mi regreso…- y se iba muy entusiasmado. Yo percibía que su entusiasmo era ficticio, pero él era un cuentero por excelencia, un magnifico manipulador de emociones y sensaciones. Usaba sus poderes también consigo mismo para auto engañarse con el apego a una vida que, yo sabía, le era torturante. Al regresar por la tarde, volvía con una gran sonrisa, difícil de leerla y reconocerla como parte de su disfraz de repartidor de esperanzas si no se es un observador acucioso. Se aseguraba de mi visibilidad, de que tuviera mi agua fresca y mis galletitas. Si traía gelatina, helado de chocolate o dulce de leche, lo ponía a mi disposición con el claro propósito de hacerme feliz y luego él comía las sobras que yo dejaba.
La canastilla que llevara colgada al pecho, siempre retornaba llena de papelitos escritos que nunca me dejó leer.
- Estos son gritos del alma que sólo yo debo leer y aplacar- Decía. Luego subía desde mi plano hacia su burbuja y una vez dentro de ella iba leyéndolos uno a uno.  Conforme terminaba de leerlos, se los llevaba a la boca y los tragaba con un sorbo de agua fresca, y nuevamente escribía… y escribía… y escribía…
Muy entrada la noche, cuando esta empieza su litigio con el amanecer, el cuentero abandonaba su burbuja, la cerraba cuidadosamente y bajaba a mi plano buscando acurrucarse a mi lado. Yo sabía que no requería de mi tibieza corporal, era un alma solitaria que necesitaba de mi compañía; necesitaba cuidar de mí, necesitaba saber que yo era y estaba. Aunque lo estorbara o lo importunara a veces, yo era su ancla a esta vida. Entre dormitando, estiraba su brazo para que yo recostara mi cabeza sobre él y entonces se dormía profundamente esbozando una hermosa sonrisa con la que se iba hacia los mundos que soñaba.
El día siguiente era casi un calco del anterior: Yo lo despertaba con palmaditas en su rostro y el cuentero se levantaba refunfuñando pero sonriente. Se ocupaba de mi agua fresca y mis galletitas y subía a su burbuja a escribir hasta que algún desesperanzado viniera a interrumpirle solicitando que con sus historias le regale una sonrisa.
Una mañana toda esta rutina varió. El cuentero se despertó por si mismo, con un optimismo inusitado. No se ocupó de mi agua fresca ni mis galletitas, sólo me dijo:
-¡Hoy es día de migración de golondrinas! Lo he soñado por dos años y hoy es el día. Debo ver ese espectáculo para escribir sobre ello- se fue y no volvió hasta después de tres semanas.
Cuando le vi llegar tenía los ojos empapados en llanto y por su rostro caían borbotones de lágrimas que acababan su recorrido en el piso, humedeciendo el polvo. Lamí sus mejillas y entonces supe que lloraba por amor, no eran saladas,  eran lágrimas con sabor a agua de manantial. Lloró por tres días consecutivos. No escribió, no atendió a los desesperanzados que venían a pedir sonrisas ni salió con su canastilla al cuello a recolectar pecados. Al cabo de esos tres días abandonó la posición de cuclillas en que estuvo, se puso de pie y sonriendo, mientras se ocupaba de mi agua fresca y mis galletitas dijo:
-¡El próximo año también habrá migración de golondrinas!- Subió de mi plano a su burbuja y escribió… y escribió… y escribió…
Aquella noche algo determinante marcaría un antes y un después. El cuentero estaba escribiendo en su burbuja, como de costumbre, cuando escuchamos que desde la reja de entrada una voz reverberante llamaba:
-¡Cuenteroooooo, se que estás allíiiiiiiiii!- Los desesperanzados jamás acudían a él a esas horas ¿Quién podría llamar a esas horas y con tanta familiaridad?
El cuentero, al escuchar el llamado salió de su burbuja y presuroso bajó a mi plano, dirigiéndose a la reja de entrada. Yo fui tras él ya que tuve un mal presentimiento.
Al otro lado de la reja había una siniestra figura cubierta por un manto blanco aupada sobre una extraña y espantosa criatura.
-¿No me reconoces, cuentero? Soy la implacable Mala Suerte montada sobre la Desdicha. Tenemos una cita pendiente. Sabes que debo alimentar y cebar a Desdicha con las sonrisas que te empecinas en dibujar a quienes hallas en tu camino- dijo al tiempo que palmeó con devota complicidad el lomo de la repugnante y rechoncha criatura que montaba.
-No se cómo le haces, cuentero. Siempre que te visité te arrebaté esos artificios que usas para fabricar y repartir sonrisas pero siempre te das maña para crear otros. Ahora Desdicha tiene más apetito que nunca y recurro a ti ya que nunca me fallas, siempre tienes algo nutritivo para saciar su voracidad.
- ¡Te juro que no tengo nada! ¡Te lo juro!- Repetía implorante el Cuentero, pasmado y retrocediendo paso a paso, con los brazos abiertos, extendidos hacia atrás, el rostro desencajado y los ojos como queriendo salírsele de sus orbitas, retrocedía paso a paso.
-Eres un embustero, a mi no lograrás engañarme con tus cuentos. Tienes tu libro, será un buen aperitivo para Desdicha. Sabes que son las reglas de el juego de la vida: Cuando Mala Suerte y su inseparable Desdicha se presentan a tu puerta, algo deben llevarse de ti…- Mientras hablaba iba despojándose del manto que la cubría, dejando expuesta su exquisita desnudez sin rostro, mientras por su cuello, cual si fuera una fumarola, expelía una estela de humo, volviéndola más tétrica aun.
-¡Noooo! ¡No te daré mi libro! ¡Desdicha no se tragará mi libro!- El cuentero había retrocedido hasta topar la espalda con una de las paredes. Desde allí, acorralado, seguía implorando por mantener su libro de cuentos con el que dibujaba sonrisas en los rostros de los desesperanzados.
...(...)...Recorte del extracto...



(Pieza única. Año 2013. Medidas: 80 X 57 cms. Precio $.600 dólares americanos)



8 comentarios:

manolo dijo...

Las letras siempre serán un pasaje a la libertad, al amor, al odio todo depende de quien las escriba y quién las lea

Lucia Fernandez dijo...

Como nos tienes acostumbrados en cada una de tus entregas ¡Genial! Me esperaba mucho de impredecible, pero jamás que el gato era el narrador. Besos, corazón.

Rosa María Vega Art dijo...

Al principio, tu obra la miro con ojos ingenuos y en cada salto de emociones, rebota con los sentidos muy aguzados. Me dejo llevar por tus líneas a donde ellas, saben bien llegar. Un abrazo mi amigo y querido Oswaldo Mejía. Eres propósitivamente libertario. ¡Felicidades!

Oswaldo Mejia dijo...

manolo. GRACIAS POR VENIR Y SER COMPLICE DE ESTE PASEO.

Oswaldo Mejia dijo...

Lucia Fernandez. GRACIAS POR SER Y ESTAR. SABIAS QUE ORION EXISTIO? MUCHO DE ESTA HISTORIA ES AUTOBIOGRAFICA, AUNQUE NO SE SI LA VIVI AQUI O EN OTRO PLANO. TE QUIERO.

Oswaldo Mejia dijo...

Rosa María Vega Art. YO SI TE CREO LOS ADJETIVOS QUE ME ACHACAS, PUES CREO EN TU OBJETIVIDAD Y CRITERIOS. VIVO FASCINADO POR LA FORMA EN QUE VISIONAS LA VIDA.

Myriam Jara dijo...

MAGISTRAL CUENTO QUE ME LLEVÓ, COMO LECTORA, POR DISTINTAS ETAPAS. EN PRINCIPIO PENSÉ, OSWI MODIFICÓ SU ESTILO, ESCRIBE EN CONCRETO Y NO ABSTRACTO COMO NOS TIENE ACOSTUMBRADOS? AVANCÉ EN LA LECTURA Y VEO QUE RETOMÁS TU EMBLEMÁTICA MANERA DE EXPRESIÓN, OCULTANDO LO QUE NO SE QUIERE MOSTRAR, LO QUE NO SE DEBE MOSTRAR. PIENSO: "UNA DISOCIACIÓN MÁS QUE NECESARIA PARA MANTENER ESTE DIÁLOGO ENTRE DOS ENTIDADES QUE CONVIVEN EN UN MISMO CUERPO", ME DEJÉ LLEVAR POR ESTA IDEA, SENTÍA ALEGRÍA Y COMPASIÓN AL MISMO TIEMPO, EL PERSONAJE SE CUIDABA Y SE DESCUIDABA, PERO ALGO LOS UNÍA, LAS GOLONDRINAS DE OCTUBRE, BREVE INSTANTE QUE MARCARÁ LA EXISTENCIA ANTE LA PRÓXIMA TEMPORADA. VAYA, QUÉ SORPRESA! LA DISOCIADA ERA YO, SIEMPRE EN MI CALIDAD DE LECTORA, BUSCANDO LO RETORCIDO DE LA CUESTIÓN... Y DE REPENTE APARECE ORIÓN, ESE GATITO QUE ES EL ¡NARRADOR! ENTONCES NO HAY UNA PERSONALIDAD ESQUIZO, HAY UN SER TAN SENSIBLE QUE PUEDE HABLAR CON LOS ANIMALES, UN SER QUE ESTÁ SENTENCIADO A MUERTE POR LA GORDA Y DESAGRADABLE "DESDICHA"... PERO YO LE PONGO TODAS LAS FICHAS A QUE NO LO CONSEGUIRÁ, QUE LA DESDICHA SE ESFUMARÁ COMO EN UNA FUMATA... UY, CHE, ES QUE TE LEO Y NO PUEDO PONERTE SÓLO UN "EXCELENTE, MAESTRO" "ME ENCANTÓ", ETC, ETC, ETC, TODO ESO QUE SE PONE CUANDO NO SE ENTIENDE O NO SE DESMENUZA, PERO TAL COMO AL VER TUS PINTURAS VOY BUSCANDO SÍMBOLOS QUE ME EXPULSAN DE MI INTERIOR, EN LA LECTURA ME DEJO LLEVAR POR LOS SIGNOS A UN MUNDO QUE CREO PERO TAL VEZ NO SEA. DA IGUAL, TU GENEROSIDAD DE CREADOR DE MUNDOS MÁGICOS NOS DA ESTA LICENCIA. LA ILUSTRACIÓN... ENIGMÁTICA, COMO SIEMPRE...

Oswaldo Mejia dijo...

Myriam Jara. AUNQUE PASEN LOS AÑOS Y SEPAS QUE NO VOLVERA A OCURRIR, SIEMPRE HAY UN MES DE OCTUBRE QUE ESPERAR, CON LA ILUSION DE VER EL PASO DE LAS GOLONDRINAS. YA ME PUSE NOSTALGICO DE RECORDAR LOS OCTUBRES Y A ORION, MI COMPAÑERITO DE TANTOS AÑOS. SABES? ME ENCANTO QUE VINIERAS A VER Y LEER ESTE BINOMIO, QUE ESTA ENTRE MIS FAVORITOS, Y ES TAN ESPECIAL, PUES EN EL INTENTO HOMENAJEAR A ESOS HIJOS DE CUATRO PATITAS, POR QUIENES SENTIMOS ESA ADORACION EN COMUN. GRACIAS DUENDE. TE ADOROOOOO.