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jueves, 23 de junio de 2016

CORRE HACIA TI

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía 
(Derechos de autor, protegidos)






Sukubus se ocultaba entre las cavernas naturales que se formaron en las laderas montañosas, allá en los límites del bosque, aguardando el anochecer. Entonces se atrevía a salir de su escondrijo para cazar insectos, animales o bestias. Literalmente devoraba vivas a sus presas. El sabor de la sangre caliente y los músculos aun latiendo la sumían en un frenesí deliciosamente macabro.  Una vez saciados sus ímpetus alimenticios, se aventuraba a merodear la aldea de los humanos, con la esperanza de hallar algún macho solitario y desprevenido con quien aplacar otras de sus urgencias.

Sukubus era voluptuosa, pero de carnes firmes. Tenía rostro de niña asustada, con grandes ojos color gris; que de no ser por el desorden de su larga cabellera, la suciedad que cubría su piel y el desagradable olor que despedía, hubiera podido considerársele, una hembra atractiva.
Las veces que lograba su objetivo de toparse con un macho humano, haciendo gala de su fortaleza física, lo asaltaba, lo maniataba, lo desnudaba, y sin ápice de seducción previa, lo obligaba a copular con ella. Finalmente, con el semen humano en sus entrañas, se devolvía al bosque, sin parar de correr, hasta las grutas que le servían de cubículo allá en las laderas montañosas. Luego de ello caía en un sopor intenso que la sumía en un sueño prolongado por varios días.
En ese estado semejante a la hibernación, su metabolismo sufría cambios radicales. El semen humano que albergaba en sus entrañas, era absorbido hacia su torrente sanguíneo, y así, este recorría su organismo en pleno, nutriéndose de información genética de su hospedera.
Al cabo de unos días, su despertar era hacia una realidad física muy distinta. Una forma radical de hermafroditismo la había hecho mutar en un macho viril… Ahora era un Inkubus.
Todo volvía a repetirse: Las salidas nocturnas en busca de carne y sangre fresca para alimentarse. El merodear subrepticiamente la aldea de los humanos. Pero esta vez, el renovado Inkubus, estaba al acecho de hembras humanas.
Lo que acontecería sería un calco de lo anteriormente ocurrido, pero esta vez el objetivo de la violación era una hembra humana, quien posiblemente quedaría preñada con el semen híbrido de Inkubus y humano, de hecho más compatible con el organismo de la receptora.
El ciclo se repetía. Sukubus salía a atrapar semen humano en sus entrañas, lo procesaba, se convertía en inkubus, preñaba humanas, volvía a su escondrijo, recuperaba la forma de Sukubus y todo volvía a empezar.
En poco tiempo, era común la genética de Sukubus-Inkubus mezclada con la genética humana en la aldea. Las posteriores olas migratorias diseminarían esta hibridación por toda la faz de la Tierra.

¿Desearías saber si tú o yo llevamos en nuestra sangre herencia genética de Sukubus-Inkubus? …Pues mirémonos a los ojos. Ellos son el espejo de nuestras almas, ellos nos dirán la verdad.






(Pieza única. Año 2013. Medidas: 80 X 57 cms. Precio $.600 dólares americanos)


miércoles, 22 de junio de 2016

LLAMASTE Y NO...

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía 
(Derecho de autor, protegido)






Sólo su mercenaria tibieza y mi complicidad saben dónde quedó ese lugar que nuestra imaginación creó para hablar a solas de luces, colores, formas y fragancias que el implacable tiempo se encargará de enemistar con los gratos recuerdos, para convertirlos en vapores distantes, ajenos y confusos en la lejanía.




(Pieza única. Año 2009. Medidas: 80 X 52 cms. Precio $.600 dólares americanos)


jueves, 16 de junio de 2016

EXTRAÑOS PASAJEROS EN DEBBIE



 Ilustración y texto de Oswaldo Mejía 
(Derecho de autor, protegido)







Son, la particular forma de interpretar lo que me ha tocado vivir y los traumas que edificaron mi esencia, lo que motiva esta necesidad de expresarme como lo hago. Sin duda mi temática artística predominante es el erotismo, y es que como en todo ser humano, ello es intrínseco a mi humanidad. Habrá por allí intolerantes inconscientes de esta natural condición, o hipócritas disfrazados de moralistas que censurarán mi extrovertida manera de abordar el tema. Estos preferirían, que si tengo que hablar sobre ello, lo haga en voz baja y por debajo de la mesa, pero no estoy dispuesto a alinearme a tales desatinos. Dado que mi visión difiere radicalmente de actitudes enfermizas o enunciados pornográficos ¡No me avergonzaré de mi condición de ser humano, ni de mi desnudez, ni de mi sexualidad; que estoy convencido, es lo que más nos acerca y semeja a Dios!

Permítanme mostrarles los espejos que diseminé entre mis mundos oníricos. Tal vez ellos reflejen y desentrañen algunas de vuestras propias obsesiones.



(Pieza única. Año 2009. Medidas: 80 X 63 cms. Precio $.600 dólares americanos)


MELIZA Y EL CENTURION ROJO


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía 
(Derecho de autor, protegido)



*¡No quiero, no quiero!

-Nadie te ha preguntado, a nadie le interesa tu opinión, colócate en la fila y no mires a tu alrededor.

*¡Nooo, a la fila nooooo!

-Quien irá adelante, quien irá atrás, no te debe importar. Sigue a la fila, sin interesar lo que haya más allá.

*¡Yo quiero soñar!
-Tenemos miles de sueños preconcebidos que a todos los de la fila hemos de dar…
*¡No quiero! Tengo sueños propios que soñar…
-¡Ponte a la fila! Obedece, o tu alma haremos a estallar…
*¡Nooo! A la fila nooooo!
- Otro necio que intenta huir, ¡no le dejen escapar!
*¡No quierooo! ¡No quieroooooooo!
-Uno más que por sí sólo quiere pensar. Inventamos sus sueños, decidimos qué han de comer y qué no, escogemos sus enfermedades, diseñamos sus sufrimientos y forma de morir; ordenamos todo para ellos, pero
siempre aparece un mísero desagradecido que pide más…



(Pieza única. Año 2009. Medidas: 80 X 56 cms. Precio $.600 dólares americanos)

lunes, 13 de junio de 2016

"UN BLUES PA'L RAPAZ"

Video...





Muestra de parte de mi obra pictórica sobre mi propuesta plástica Surreal, aunque yo prefiero denominarla, automatismo subconsciente. El vídeo ha sido editado con la música correspondiente al track "Un blues pa'l Rapáz" canción de mi autoría en composición y arreglos musicales, así como en la ejecución de la guitarra líder junto a mi otrora banda "Brebaje".


sábado, 4 de junio de 2016

LABIOS EN ROJO

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía
(Derechos de autor, protegido)



Te vi en eras pasadas, en otrora épocas que se me antojan viscosas, pletóricas de vicio y lujuria, y desde entonces no pude cerrar mis ojos; ellos te buscaban siempre entre la bruma, entre la hierba, entre mis recuerdos. Hasta hoy, que te he vuelto a ver tal cual como ayer, como una isla arrancada del pasado, como si flotaras, ajena al transcurrir del tiempo. Igual, idéntica, siempre dispuesta en tu desnudez para las retinas profanas… siempre brindada. He acariciado nuevamente con mi mirada tu tersa piel, tus tibias carnes, y desde el alba de tus muslos volviste a tentarme con tus labios de sonrisa desdentada, cargada de humedad y feromona que no permite resistirme, que me atrae, que me somete, que amenaza con hacer explotar mis entrañas, e inundar las tuyas con mis despojos. Ahora sí puedo cerrar mis ojos y descansar pues he vuelto a ver tus labios sonriendo.




(Pieza única. Año 2009. Medidas: 80 X 56 cms. Precio $.600 dólares americanos)



LA VIEJA CANCION DE LOS SANTOS

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía 
(Derecho de autor, Protegido)









Por allí, debajo de esas finísimas capas, mezcla de ácaros, polvo y evocaciones que nadie recuerda, hay refundidos testimonios de lo que ocurrió ayer. Todas son bocas en “U”. Carlos Miguel aparece vivaracho y haciendo muecas. Yo, demente, soñando con pintar. Papá, ajeno, rememora los blancos muslos de Emerita. Mamá, santa, sabe que el escabeche generará deleite y que el sabroso pastel, adornado con muñequitos, atraerá palmadas al hombro. Carlos Miguel se vistió de plumas y se enfundó en las alas que llevan las mentes al futuro; lo sé, él estaba ultimando detalles de su suicidio. 

Las fotografías siempre mienten, coaccionan a los rostros a sonreír; mis trazos son su desdén, nunca temen garabatear lágrimas; aquel que tiene el llanto en las palmas, es quien ostenta la verdad, y en consecuencia, es el único propietario de la razón.

Catorce años planeando el viaje, cuyo valor, en primera clase, eran dieciséis capsulitas amarillentas. Yo lo sentí, lo presentí, lo re-contra sentí, y por eso te lo cuento a ti…

La vida y la muerte retozan entre mis omóplatos, suben y bajan por mi nuca, juguetean en el interior de mis orejas, pero no salen en las fotografías de los onomásticos. 

Cuando vino la nave a por él, Carlos miguel no se despidió, simplemente partió… En una cajita invisible, me dejó en herencia esta incapacidad para ser feliz. Ya no hubo más bocas en “U” por más que las fotografías se esforzaban en mantener la farsa… Mis trazos garabateaban solamente lágrimas que los ácaros y el polvo iban cubriendo. Nunca más hubieron bocas en “U”…




(Pieza única. Año 2009. Medidas: 80 X 55 cms. Precio $.600 dólares americanos)



LA TENTACION DE EMERITA

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía 
(Derecho de autor, protegido)








No desafíes la oscuridad de la noche, que en cuanto la negrura devora el día, los demonios la tachonan de parásitos con forma de huevecillos color verde petróleo. Estos huevecillos se deslizan haciendo movimientos temblorosos y se meten por entre tus orejas y tus fosas nasales para incubarse entre tus sesos mientras, rápidamente, engullen cuanta masa encefálica hallan a su alrededor. Cuando ya no hay restos de ello, los huevecillos, ahora gordos y muy activos, eclosionan liberando jugos viscosos y gases tóxicos que invaden tu bóveda cerebral, apoderándose de tu voluntad y haciendo de ti un demonio más. Te digo esto por experiencia pues yo también fui un demonio, pero esta espada que empuño hoy, la usé para abrir mi cráneo de un certero tajo, y vaciar de mi todo resquicio demoniaco, reemplazándolo por unos papiros que hablaban de un gran disconforme, de un demente mayor. Al instante volví a unir las dos partes de mi cráneo, y sellé mis heridas con esta cinta que me identifica como “El mensajero”… ¡¡Vamos!! Comamos helados de un mismo cucurucho que aún falta mucho para que caiga la noche.






(Pieza única. Año 2009. Medidas: 80 X 58 cms. Precio $.600 dólares americanos)

LA REINA LAGARTA SE QUITO LA PIEL

Ilustración y poema de Oswaldo Mejía 
(Derecho de autor, protegido)




… Velando sus pecados, la quiero morder.
Si tengo dientes, comeré placer.
En sus retinas, la sierpe mía...
La Reina lagartija se quitó la piel.

Muslos encontrados, rejas y miel.
El flujo de mi llave, ya quiere ceder.
Dulce Arpía, es dueña mía...
La Reina lagartija se quitó la piel.






(Pieza única. Año 2009. Medidas: 80 X 59 cms. Precio $.600 dólares americanos)