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lunes, 4 de junio de 2012

ENTREVISTA REALIZADA POR MYRIAM JARA (ESCRITORA)


Entrevista a:
OSWALDO MEJÍA
“UN CREADOR DE MUNDOS MÁGICOS”


 Por Myriam Jara                                                                                              
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Camino a prisa, él, Oswaldo Mejía, me cita en una cafetería próxima a su estudio. A pesar del frío reinante no puedo dejar de apreciar el sudor de mis manos. Hombre de rostro adusto y fama de solitario empedernido que no suele salir de su “santuario”, ese lugar improfanable, me concede una hora de su tiempo. Voy con mi grabador y una guía de preguntas que él se encargará de invalidar pues la conferencia se torna un diálogo entre amigos. Cuando me ve entrar, se pone de pie y su porte, su estatura, no hacen más que amilanarme ¿Estarán mis preguntas a la altura de este “grande” del arte? Me da un beso, corre mi silla –un verdadero caballero- y ocupa su lugar. Pedimos dos cafés e iniciamos nuestra plática. Sus ojos de mirada penetrante destellan un brillo que deja al descubierto su cordialidad y calidez humana. Se esfuman el artista y la entrevistadora, me aflojo y pienso que puedo hablar con absoluta libertad pues se lo nota más que dispuesto para dar comienzo a la “conversación”. Repaso mentalmente la primera pregunta, al instante se hace innecesaria mi guía, será el mismísimo Oswaldo Mejía quien irá forjando con sus respuestas, la seguidilla de preguntas.

M.J. - ¿En cuál de todos lo géneros pictóricos se encuentra el tuyo y cómo lo definirías?
O.M - Creo que podría encasillarse en la corriente surreal-erótica aunque yo prefiero denominarla automatismo subconsciente ya que casi nunca trabajo sobre un concepto preconcebido. Suelo sentarme ante mi espacio-santuario de creación y me dejo llevar por los dictados que fluyen de manera descontrolada desde mi subconsciente en formas, de metáforas y simbologías que muchas veces ni yo mismo puedo descifrar.  Mi obra, tanto pictórica como literaria esta cargada de estas realidades alternativas que aparecen como sugerencias y estímulos para que quien esté frente a ellas pueda tener un diálogo activo consigo mismo y pueda ver y reconocer en su libre albedrio algunos tópicos que les serán dictados por su propio subconsciente.

M.J. - Sin embargo debés tener una fuente de inspiración, algo que lo movilice  ¿Verdad?
O.M - Mi  fuente de inspiración consciente, creo que debe ser la figura femenina. El desnudo femenino en mi obra es recurrente y hasta podría decirse que es invasivo. Siempre esta allí reclamando protagonismo.


M.J. - Observando tus ilustraciones se nota el exaltamiento del cuerpo de la mujer pero llama la atención que en la mayoría, ellas aparezcan sin rostro o con rostros que no son humanos, a veces parecen máscaras, otras tienen cabeza de monstruos e incluso, objetos que no son personificaciones ¿Cuál es la causa, qué parte de tu inconsciente asocia estos elementos emblemáticos con la anatomía humana? Porque debe haber una explicación, eso creo.
 O.M - En realidad ese tema requeriría de un psicoanálisis exhaustivo pero intentaré dar una explicación desde mi posición indocta: Mi hablar artístico es producto de los muchos momentos traumáticos que me deparó la vida, traumas que luego sublimicé en mi arte. Aunque para mi propio asombro en mis últimos trabajos empezaron a aparecer mis personajes, con más frecuencia, con rostros humanos. Ello debe ser producto del cambio de mi subconsciente interpretación, visión y percepción de lo que me esta tocando vivir.

M.J. - Vale decir que tu inconsciente ya no se interesa por los recuerdos traumáticos sino más bien por un presente de bienestar emocional. Esto queda de manifiesto en el cambio de colores, más intensos, brillantes, matices alegres, por ponerle un adjetivo, además de la aparición de rostros femeninos,  muchos de ellos con semblante candoroso ¿Querés hablarme de ello?
O.M - Quizás no hablemos de ausencia de recuerdos traumáticos ni de bienestar emocional radicales pero si de una recomposición de actitudes y forma de interpretar la vida, lo que posiblemente me esté permitiendo tener mejor iluminación en mi universo subconsciente, y entonces mi hablar se haya tornado más colorido y con una visualización más objetiva de la naturaleza de mis personajes...

M.J. - A propósito de “hablar”.  Una de las cosas que llama la atención en tus creaciones es esa particularidad de acompañar cada una de tus ilustraciones con un texto, sea poema o prosa ¿Cómo y por qué surge esta convivencia, cuál es la necesidad que te impele a escribir textos que podrían considerarse casi como irrelevantes con la imagen?
O.M - Es que no son irrelevantes ni una ni otra. Cada una, prosa e ilustración se complementan y aunque parecieran no tener una relación lógica cada una es la llave que abre la puerta hacia los mundos alternativos que propongo y que en conjunto, como binomio, al final serán un paseo por el subconsciente de cada espectador.

M.J.- ¿Cómo se conjugan el artista plástico con el escritor?
O.M - Es la primera vez en mi vida que ocurre esta convivencia. Antes siempre ocurría que el artista plástico mataba al escritor, el escritor al músico, el músico al escultor, y así indistintamente se mataban para erguirse en la exclusividad. Ahora se les dio por convivir en armonía al escritor y al artista plástico. Mucho de mí y en mí está sufriendo cambios radicales.


M.J. - A mi entender, esto te convierte en un artista de vanguardia ¿Te considerás un artista de vanguardia?
O.M - Creo no ser yo el indicado para sindicarme como vanguardista, eso lo dejo como potestad de quienes tienen oportunidad de apreciar mis pinturas y mis escritos, pero si soy consciente de tener una forma muy particular de expresarme.


M.J. - ¿Considerás que has llegado a la meta o aún tenés  mucho por recorrer?
O.M - Sinceramente, creo estar recién en el partidor pero con muchos argumentos para empezar a correr. La meta la desconozco y tampoco la ansío, sólo deseo caminar, correr o arrastrarme… pero avanzar en este sendero.

M.J. - ¿Podrías hablarnos de tu formación académica?
O.M - Bueno, estudié en la Escuela de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica del Perú... Aunque podría gritar a los cuatro vientos que mi formación artística en la escuela fue defraudante y casi estéril. Yo desarrollé mis técnicas, filosofía y temáticas como un autodidacta.

M.J. - La frustración suele llevarnos a desistir del camino elegido, esto se da en muchos artistas  pero no fue tu caso, por el contrario, pareciera que te rebelaste, que te propusiste demostrar que no necesitabas de esa formación ¿Qué fue lo que te defraudó?
O.M - Yo fui a la escuela con una idealización de cómo y qué era un artista.  Yo me sentía un aprendiz de druida y esperaba hallar en la escuela a un druida mayor que me iniciara en este sacerdocio, sin embargo sólo hallé personas cumpliendo un horario y una labor remunerada. Jamás escuché a alguno de los profesores algo de su magia... esa palabra deslumbrante que yo quería oír, no la tenían...

M.J. - ¿Además de la frustración, te proporcionó, la Escuela de Artes, algún elemento como para que hoy tu arte se manifieste con tanta fuerza?
O.M - Los elementos que me proporcionó fueron uno que otro recurso técnico que no creo que haya sido determinante en mí hablar artístico.

M.J. - ¿No pudiste rescatar absolutamente nada de esos  recursos técnicos?
O.M -  Entre los elementos y recursos que me pudo proporcionar la escuela fue el tener la posibilidad de dibujar modelos desnudos al natural, en vivo, cosa que en esos tiempos no hubiera podido hacer de manera particular. Otro recurso que me suministró la escuela fue la lógica que se imponía en el curso de composición donde pasábamos horas, días y meses pintando cartulinas con temperas de colores diversos y que luego recortábamos con formas geométricas, círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos que luego pegábamos sobre pliegos de cartulina buscando hacer abstracciones de movimientos y distribuciones armónicas en el espacio. Esto me sirvió para hacer mis composiciones aunque las figuras geométricas elementales  en mis ilustraciones son cuerpos- miembros y/o elementos de mis conceptos.

M.J. - Una buena utilización de algo tan fútil.  En cuanto al escritor, ya que ambos aprendieron a convivir, siempre desde el surrealismo, tu prosa entraría en el género fantástico ¿Hubo algún escritor en particular que te haya influenciado? ¿Sos escritor compulsivo o recibiste algo de sapiencia externa a tu esencia?
O.M - No sé si habrá sido una influencia pero me sentí muy cautivado por escritores como Edgard A. Poe, Gabriel García Márquez y Hermann Hesse. Esos temas fantásticos y metafísicos que ellos abordaban me resultaban apasionantes y muy familiares a mi subconsciente. Con respecto a que si soy compulsivo para escribir... creo que sí, escribo como si hablara. Lo hago por mi necesidad de expresarme y  escribir es un buen medio para hablar de mis visiones e interpretación de mis mundos. Esto debo agradecérselo a mi profesor de lingüística en la Escuela, él nos pedía que escribiéramos libremente lo que se nos ocurriera pero que especificáramos quién o cuál era nuestro público objetivo. Allí fue que escribí mi primer cuento sobre Artifex: "Artifex et societas"


M.J. - ¿Tuviste la posibilidad de dar a conocer tus obras en exposiciones o medios gráficos?
O.M - Vaya que sí. A los quince años expuse por primera vez, como todo un profesional, en una muestra colectiva en la galería “Equus” en Lima-Perú y de allí en muchas más: Expuse en la galería "Perú Art". Una muestra individual en la galería "Pancho Fierro". El año pasado participé en una muestra colectiva en la galería “Kontraste”, en Alemania, con once ilustraciones de mi autoría, y asi...

M.J. - ¿Incursionaste en otras expresiones artísticas o este es el límite?
O.M - Soy escultor, pintor, escritor, guionista, músico, historietista, comunicador y pregono ser artista pues estas manos que poseo no saben hacer otra cosa que arte.

M.J. - Manos prodigiosas, si me permitís el calificativo y un artista que no cesa de crear, evidentemente.
O.M - Mi arte es la interpretación y expresión de cómo asumo mi vida y humanidad, por lo tanto es dinámica y cambiante. Constantemente tengo nuevas cosas que decir y nuevas formas de decirlas.

M.J. - ¿Qué técnica preferís utilizar para ilustrar?
O.M - El aerógrafo fue un fiel compañero por casi 30 años. Actualmente utilizo herramientas digitales: Software Photoshop y una tableta digitalizadora. Aquí debo aclarar a los detractores del arte digital que yo no hago manipulación ni collages fotográficos sino que  dibujo y pinto en un ordenador como lo hace cualquier artista en un lienzo o papel.

M.J. - Interesante vocablo…Detractor… ¿Te sentiste censurado, incomprendido, juzgado por tu “surrealismo erótico” o en general hay una buena recepción por parte del público?
O.M - Reconozco que mi arte pictórico, más que mi literatura, es controversial y hasta polémico debido a su alto contenido erótico y sí, sé que para muchos puede resultar chocante. Más, mi obra se manifiesta a través de simbología y metáforas que buscan estimular en el espectador ese mirar hacia su interior. Yo no pinto sobre temas objetivos, todo es subjetivo en mi obra, es el espectador quien le da objetividad cuando ve en ella reflejado su interior. Entonces hallará en ella ángeles o demonios pero no son mis demonios ni mis ángeles, son los ángeles o los demonios que el espectador cobija en su interior. Han habido y hay algunas voces de intolerantes que  censuran mi obra porque preferirían que el tema de la sexualidad lo hablara en voz baja o solapadamente debajo de la mesa pero a ellos les digo: “Yo no me avergüenzo de ser un ente sexual...y lo mío ni por asomo es perversión ni pornografía, lo mío es arte" Otros han mal juzgado mi arte desde la incomprensión con una lógica sin argumentos, "Si no lo comprendo lo censuro". Otros critican que me exprese desde el arte digital pero estos son unos pocos colegas que creen que yo hago collages fotográficos y que no dibujo pero errados están. Yo hacía esto mismo en soporte físico y no digital, con un aerógrafo, desde mucho antes, sólo cambié de herramientas por afrontar una dolencia de la cual, en este momento prefiero no hablar.

M.J. - Respeto tu silencio y admiro tu capacidad de ser fiel a tus ideas  ¿Cuál es tu futuro de aquí en más, qué limites te impusiste? Si es que lo hiciste.
O.M - Jamás preconcibo mi futuro. En realidad no acostumbro a planear mi futuro. No soy religioso pero creo en esa fuerza que ordena el universo, y dejo que se me de lo que se me tenga que dar. Quien me dicta los mensajes que yo entrego es esa energía, esa energía que rige nuestra existencia. Estoy convencido de que mi rol es el de ser un simple mensajero.  
A modo de broma, me propuse culminar un millón de ilustraciones para dejárselas de herencia a mi única hija, si las puede vender a un dólar cada una, tendrá un millón de dólares de herencia 

(Me obsequia una amplia sonrisa)

M.J. - Además de pintar y escribir, me hiciste mención de varias actividades afines ¿En la actualidad, están en vigencia esas otras actividades o quedaron relegadas?
O.M - Aparte de mis actividades ya mencionadas, soy artista gráfico, hago historietas por encargo para empresas a las que asesoro como comunicador y soy profesor de arte y humanidades en un colegio.


M.J  - Una amplia gama de posibilidades que sabés aprovechar muy bien. Me decís que sos profesor de arte y humanidades en un colegio y no puedo dejar de pensar en tu experiencia como alumno “frustrado”… Siempre digo que la vida nos da la revancha, esa nueva oportunidad de cambiar algo,  de ser parte activa del cambio que se impone para esta humanidad que asume el fracaso casi como un hábito adquirido. Hoy que estás del otro lado del mostrador, hoy que tu rol es el de brindar conocimientos, de educar ¿Vuelve a vos esa desagradable experiencia en la Escuela de Arte? ¿Qué les brindás a tus alumnos para que te recuerden como alguien generoso  que entrega lo mejor de sí en pos de los demás? Porque doy por descontado que eso es lo que hacés. Contame sobre esto y tu relación con los chicos, por favor.
O.M - Te cuento, doy clases de arte y humanidades a chicos en alto riesgo  conductual. Quien me contrató me dio plena libertad y autonomía para inyectarles mi filosofía a estos chicos. Estoy allí para eso, el curso de artes es sólo un pretexto. Yo me ocupo de enseñarles a soñar, intento cultivar o recuperar al ser humano que corre peligro de desintegrarse, converso con ellos de temas complejos de la vida pero se  los hago llegar como información. Estoy seguro de que si alguien de su deteriorado entorno social les hablara de lo mismo, se los haría llegar como mala información. Ellos me escuchan y les convencí de que quien les habla es un "Alfa". Me admiran y me aprecian. Suelo leerles capítulos de mi novela autobiográfica "Como se gesta un demente", quiero que sepan que fui y soy vulnerable como ellos pero que si caí mil veces al fango, no desaproveche las mil oportunidades de levantarme. En este rol de profesor que se me ha encomendado intento ser un mago de manos mágicas que con sus dedos toca a aprendices y los convierte en nuevos magos. Mis alumnos no deben irse vacíos de mí, tal como me ocurrió en mi paso por la escuela de artes.

M.J. - “Alfa”, interesante manera de definirte ¿Podrías ser más preciso? ¿Quién o cómo sería un Alfa cuando de un humano se trata?
O.M - ¿Sabes? Tuve una adolescencia y juventud muy violenta y azarosa. En medio de estas circunstancias fui destacando por ser un peleador de la calle, eso me dio ascendencia entre mi entorno más nunca fui abusivo, por el contrario siempre fui generoso, entonces me convertí en un líder, en un Alfa a quien la manada admiraba y respetaba. No fui un jefe, los jefes se imponen por la fuerza, por miedo o por dinero yo me gané el respeto de la manada. Lo mismo intento hacer con mis alumnos…


M.J. - Innegablemente, una vida rica en experiencias que supiste atesorar en beneficio tuyo y en consecuencia, del arte en general ¿Desearías darles una recomendación a  aquellos jóvenes que anhelan  manifestarse a través del arte pero temen fracasar?
O.M - El triunfo o el fracaso, creo que son relativos y subjetivos. Si empezamos este andar pensando en agradar para lograr conseguir bienes materiales, quizás se logre triunfar como vendedor pero como artista se habrá fracasado. El ser artista es un estigma fácil de ostentar pero difícil de llevar a cuestas, se reciben más palos que sobadas de lomo. A mi modesto parecer el artista nace designado para cumplir este rol. Si en algún momento teme fracasar es porque simplemente es un advenedizo que no lleva el estigma y no es digno de cumplir el rol. Déjame terminar esto con una frase de mi autoría: Pintor es aquel que con mayor o menor habilidad pinta y reproduce figuras y situaciones pero ARTISTA...es aquel que tiene el poder de crear mundos con su arte.

M.J. – Sabia definición…Sólo me resta darte las gracias por concederme parte de tu tiempo, sabiendo que no es justamente lo que te sobra.
O.M Encantado, Ha sido un placer responder a tus acertadas preguntas.

Antes de retirarse, me obsequia una copia firmada de uno de sus binomios ...